viernes, 14 de febrero de 2014

48 MINISTROS PARA UNA SOLA LEY


Claudio Moyano
Me encuentro entre quienes, en su día, criticamos que la implantación de la LOGSE no hubiera venido acompañada de una ley de financiación de ésta, hecho que no resulta extraño en este país en que casi todas las leyes se implantan sin ser acompañados de la normativa sobre la manera de financiarlas.

LA LEY MOYANO

Manuel Alonso Martínez
Pero no siempre ha sido así a lo largo de nuestra historia, y una honrosa excepción la constituye la Ley promulgada en 1857, más conocida por Ley Moyano. Por primera vez en nuestra historia se decreta la obligatoriedad de la Enseñanza Primaria, y se da un primer paso hacia la secularización de la Escuela.

Esta ley quedó obsoleta con el paso del tiempo: un sistema que establecía la obligatoriedad de la enseñanza durante un período de sólo tres años no podía suponer durante mucho tiempo, por más que hubiera supuesto un primer e importante paso,  el instrumento adecuado para la modernización de un país. Sin embargo, fue el fundamento del ordenamiento legislativo del sistema educativo español durante más de 100 años, pues los cambios y mejoras en educación llevados a cabo durante las primeras décadas del siglo XX, fueron ignorados por el franquismo, que mantuvo la vigencia de la normativa de 1857 hasta que, en 1970, con Villar Palasí, se estableció una Enseñanza Primaria Obligatoria que abarcaba un amplio abanico de edades y ponía, aunque limitados, los medios para la gratuidad.
Volviendo a la Ley Moyano, que es la que nos ocupa: En 1857, el gobierno moderado impulsó una Ley Reguladora de la Enseñanza, que  incorporó una gran parte del Proyecto de Ley de Instrucción Pública del 9 de diciembre de 1855, proyecto que había sido elaborado durante el Bienio Progresista por el ministro de Fomento Manuel Alonso Martínez.

ENSEÑANZA PRIMARIA OBLIGATORIA EN TRES NIVELES
GRATUITA PARA QUIENES NO PUDIERAN PAGARLA

Monumento a Claudio Moyano
La pertenencia del ministro a la Unión Liberal no supuso un problema para que, durante el siguiente gobierno, se aprobara la iniciativa legislativa de Claudio Moyano, basada en el proyecto del partido opositor, que se concretó en la Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857, que intentó mejorar la deplorable condición de la educación en España, organizando la Enseñanza Primaria en tres niveles, obligatoria para los niños y niñas entre 6 y 9 años de edad, gratuita para quienes no pudiesen pagarla.
Se trataba de una recopilación de decretos y normas con el fin de acabar en España con las altísimas tasas de analfabetismo, que la tenían ubicada en uno de los últimos países europeos en lo que a instrucción se refería.
La decretada gratuidad de la enseñanza no se hizo realidad en todos los casos, ya que la puesta en práctica de la norma dependía de la iniciativa municipal, o privada según los casos.

LOS MAESTROS SE FORMABAN EN LAS ESCUELAS NORMALES
Y SE ESTABLECIÓ ACCESO POR OPOSICIÓN
A LOS CATEDRÁTICOS DE INSTITUTO

La Enseñanza Secundaria tenía carácter opcional y se estableció un currículo de Bachillerato, que permaneció estable hasta 1870, cuando se suprimió el grado de bachiller universitario, para conferirse en los institutos. También desapareció la diferencia entre institutos de primera y segunda clase.
Se decretó que los maestros tenían que formarse las Escuelas Normales de Magisterio, estableciéndose una en cada capital de provincia, y ubicándose en Madrid la sede de la Escuela Central. Para el catedrático de instituto se estableció un sistema de oposiciones de acceso.
Se permitía la enseñanza privada en los colegios religiosos, a los que se confirió especial consideración, y el Estado se reservó la gestión de las universidades, en las que debía impartirse la Enseñanza Superior.
Más adelante, en 1887, la administración central se hizo cargo de los costes de los institutos, que, hasta entonces, habían sido afrontados por los municipios y las diputaciones.
Fue a partir de aquí donde comenzó el proceso de regeneración de la educación española.

SE CREA EL MINISTERIO DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA

El siglo XX nos trajo una configuración diferente de las enseñanzas y la creación por primera vez del Ministerio de Instrucción Pública, durante la regencia de Mª Cristina de Habsburgo, madre de Alfonso XIII, siendo su titular, desde abril de 1900 hasta marzo de 1901, el murciano Antonio García Alix.

A imitación de Francia, que desde 1824 contaba con un ministerio encargado exclusivamente de la enseñanza, en España, siendo el Presidente del Consejo de Ministros Francisco Silvela, por Real Decreto de 18 de abril de 1900 se creó en España, por primera vez un ministerio específico para la educación, que calcó su nombre del francés: “Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes”, dejando desde ese momento de ser el Ministerio de Fomento el encargado de su gestión.
En el real Decreto, en la exposición de motivos para la creación de este organismo, se deja entrever que los desastres del 98 estaban ya superados y se había logrado una reconstitución financiera que hacía posible afrontar nuevos retos económicos, como la creación de este nuevo ministerio, y se establecen todas las competencias del nuevo ministerio, que, se expone: “entenderá en lo relativo a la enseñanza pública y privada en todas sus diferentes clases y grados, en el fomento de las ciencias y de las letras, Bellas Artes, Archivos, bibliotecas y museos”.
Tras el articulado, se adjunta el presupuesto de gastos para el año 1900, desde el sueldo del Ministro, inspectores y personal docente de los tres niveles de enseñanza (Primaria, Secundaria y Superior), hasta el dedicado a construcciones.

REFORMAS EDUCATIVAS ENTRE 1900 Y 1931

Una vez nombrado ministro Antonio García Alix promovió intrascendentes cambios, que respetaron la esencia de la ley, y posteriormente, a lo largo de 1903, tres nuevas reformas tendrán lugar; la más importante, la del Conde de Romanones, que crea una nueva figura: la de los institutos técnicos, y las dos posteriores, destinadas a incrementar exageradamente los contenidos del currículo y el número de exámenes y asignaturas.
A partir de aquí, y hasta el momento de la instauración de la II República, debemos destacar, por su enorme importancia, dos hechos en materia de enseñanza: La creación del Instituto Escuela y la reforma de 1926.
La creación del Instituto Escuela se debe a una iniciativa  pública de sabor privado. Se creó en Madrid, en 1918, como un experimento educativo para extender a la enseñanza secundaria oficial los principios pedagógicos de la Institución Libre de Enseñanza. Su importancia radica en el establecimiento de la investigación y la formación del profesorado como actividades de Enseñanza Media, lo que supuso un revulsivo en cuanto a concepción y metodología en este nivel.
En cuanto a la reforma de 1926, concebida por el ministro Callejo de la Cuesta, lo más relevante fue la creación del Bachillerato Elemental y la eliminación del examen de conjunto para establecerlo por asignaturas.



Pocas reformas para un período de tiempo tan amplio como el comprendido entre 1900 y 1931, sobre todo si tenemos en cuenta los frecuentes cambios de signo en los gobiernos y la frecuencia de cambio de titular en el Ministerio, pues durante los dos años que quedaban de regencia de Mª Cristina hubo dos ministros: uno conservador y uno liberal, y en el período del reinado de Alfonso XIII, previo a la dictadura de Primo de Rivera, el Ministerio cambió de manos en ¡¡¡42 ocasiones!!! Alternando los gobiernos liberal y conservador.
Fue el pacto de la alternancia lo que salvó al sistema educativo, al contrario de lo que ocurre en la democracia actual, en que cada cambio de signo en el gobierno trae consigo una nueva reforma educativa, y así nos luce…
Tampoco los cuatro ministros correspondientes a los ocho años de la dictadura entraron en grandes reformas, pues la ya citada del 26 no supuso ninguna conmoción, sino una mejora respecto a lo existente.
No quiero abarcar demasiados temas en este capítulo, que podría hacerse interminable. Lo dejo aquí, de momento, para continuar más adelante con una panorámica de las iniciativas pedagógicas y estructurales, tanto privadas como públicas, que tuvieron lugar entre los años 1900 y 1931, iniciativas de las que todavía nos queda bastante que aprender. 


lunes, 10 de febrero de 2014

JESÚS AZCOYTIA MARTÍNEZ, ESCULTOR

Ayer falleció Jesús Azcoytia Martínez.
Primo mío en segundo grado, un buen hombre y un gran artista.
Nació en 1954, en Cartagena, y desde pequeño demostró un gran amor por el arte, amor que heredó de Loli, su madre, a quien le encantaba dibujar y pintar.
Contaba Jesús que en el colegio, en lugar de estudiar, se dedicaba a dibujar, y cuando cumplió los diez años, su abuelo, Guillermo Martínez Godínez, decidió apoyarle la afición y lo llevó al taller de un pintor cartagenero para que aprendiera a dibujar, pero su mayor interés fue la escultura, y de manera autodidacta se dedicó al barro, con el que trataba de dar forma a todo lo que rondaba por su mente.
En 1974 ingresó en la Escuela de Artes y Oficios de Murcia, donde caminó de la mano de Juan González Moreno, quien siempre fue considerado por él como su gran maestro.
Trabajó después con la escultora Alicia Séiquer y fue contratado por varios talleres de modelado, hasta que, en el de Antonio García Mengual, en Espinardo, se dedicó a trabajar la madera, siguiendo la tradición de la escuela barroca murciana.
Se dedicó a realizar restauración e intervenciones sobre diversas imágenes procedentes del Campo de Cartagena (Virgen de la Soledad en Canteras, Virgen de la Piedad en Perín...)
Su primera obra fue la imagen de San Pedro, para la cofradía de La Verónica, de Alhama de Murcia.
Siguieron después un Santiago Apóstol, para Cuesta Blanca, un Jesús Nazareno y una Virgen de la Soledad, para Águilas, la imagen de María Santísima del Dulce Nombre para la iglesia de San Ginés, en Cartagena, y la Virgen de la Soledad, patrona de La Puebla.

En Cartagena realizó el paso de la Unción de Jesús en Betania,  el Pilatos del paso de La Sentencia de Jesús, y la Virgen del paso de Las Santas Mujeres ante el sepulcro.
En León, la imagen de Nuestra Madre Santísima del Desconsuelo, y en Jumilla, los pasos de Jesús ante Herodes y la Unción de Jesús en Betania.



Desde aquí, un recuerdo emocionado hacia su entrañable persona.



jueves, 6 de febrero de 2014

ECHA LA CULPA A LA LOGSE

EDUCACIÓN: UN PROBLEMA SIN RESOLVER

 

Hace unos años expresé, durante una conversación, mi opinión de que el origen de la mayoría de los problemas de este país reside en que, previo a la democratización del acceso a los bienes de consumo debía haberse dado el acceso a la educación.

Uno de mis interlocutores me respondió, mientras otros me miraban con expresión entre incrédula y sorprendida que cómo decía eso cuando nos encontrábamos en una época en que estudiaba más gente de la que nunca lo había hecho hasta entonces.

 

Hoy continúo convencida de mi afirmación, quizás aún más de lo que lo estaba entonces, y a la vista de la actual situación, no dejo de repetirme que si las diferentes políticas educativas del Estado Español a lo largo del último siglo hubiesen sido diferentes, quizás hoy nos encontraríamos en una situación considerablemente mejor a la actual.

Quiero destacar que me he referido al último siglo, no a los últimos treinta años, al contrario de lo que se suele hacer al analizar estos temas. Porque se habla mucho de la manera en que durante la etapa de la democracia los distintos sistemas educativos se han establecido en función de las diferentes ideologías representadas por los dos diferentes partidos políticos que han gobernado, y si desde la izquierda las movilizaciones actuales en contra de la LOMCE inciden en que se trata de una ley partidista que no mejora la calidad educativa, que es segregadora y anula la participación, desde la derecha se recurre a la LOGSE para justificar los malos resultados del informe PISA.

 


ECHA LA CULPA A LA LOGSE:

 

Sí, echa la culpa a la LOGSE para justificar lo injustificable: la aprobación de una ley que no considera la Educación como un derecho fundamental, que profundizará en las desigualdades del alumnado y establece una enseñanza obligatoria que no será igual para todos los estudiantes. Y para justificar la sinrazón echamos mano de los patéticos resultados del informe PISA y le echamos la culpa a la LOGSE.

Si, echa la culpa a la LOGSE… ¿Y por qué no echarle la culpa a la LODE y la LRU, a la LOCE o la LOPEG? ¿Y por qué no echarle la culpa a leyes anteriores, como la LGE o la Ley Moyano?

 

¿Cuándo, por fin, ostentará el poder un gobierno para el que la educación sea una prioridad, y no un arma arrojadiza que utilizar contra el gobierno anterior? ¿Cuándo se llegará a un acuerdo educativo entre las principales fuerzas políticas?

 

No le echemos la culpa a la LOGSE, ni a la LODE, ni a la LOCE… echemos la culpa a la incapacidad de las clases dirigentes, y acerquémonos al verdadero origen del problema.




1969: “EL LIBRO BLANCO”

Me encontraba cursando los estudios de Magisterio cuando oí hablar por primera vez de la Ley de Villar Palasí.
Era el 1969 y nos tocó estudiar el denominado “Libro blanco”, en el que se hacía un análisis del sistema educativo y los recursos de que se disponía.
La Ley General de Educación y Financiación de la Reforma Educativa de 1970 (ésa fue su denominación) mostraba una ambición pedagógica: nuevas metodologías, nuevas asignaturas, mayor calidad educativa… y un intento real de que para los futuros estudiantes fuese realidad la igualdad de oportunidades.
El ministro Villar Palasí
Para quienes nos habíamos educado bajo el régimen franquista supuso una auténtica revolución, y el entusiasmo con el que los/las docentes de la década de los setenta nos entregamos a nuestra tarea no pudo ser eclipsado por los recelos de quienes continuaron anclados en el pasado y rechazaron la reforma por lo que suponía de atentado a “lo que siempre se había hecho”, ignorando que, lo que hacían, no era lo único que, hasta entonces, se había hecho, puesto que antes que aquélla, se habían llevado a cabo en nuestro país otras muchas e importantes reformas.
Lo bueno había sido la manera en que, antes de la intrusión de la educación franquista, cada reforma acometida por los diferentes gobiernos, generalmente había partido de la base de las reformas anteriores, aprendiendo de sus aciertos y tratando de enmendar los errores.
Me gustaría ser capaz desde estas páginas de dar una breve visión de algunas de las reformas de nuestro sistema educativo a lo largo del tiempo, destacando los aciertos de cada una de ellas, aunque no sé si sabré hacerlo.
De todos modos, voy a intentar, a partir de hoy, ir introduciendo periódicamente nuevos capítulos a este análisis de nuestro eterno problema: el sistema educativo que nos ha tocado padecer. No sé si lo conseguiré. 

domingo, 24 de noviembre de 2013

ARTURO Y CLEMENTINA


La primera edición de "Arturo y Clementina" vio la luz, de la mano de Editorial Lumen, en 1976.
De la mítica colección "A favor de las niñas", se trata de una historia fabulada que reivindica el rol femenino en la sociedad, combate los estereotipos sexistas y denuncia la discriminación.


Su tema es la libertad perdida, por una tortuga hembra, en la relación de pareja, en la que la tortuga macho le da todas las cosas que ella quiere hacer por sí misma, para que no las pueda hacer y se cargue y cargue de rémoras en su camino a la libertad.
Este cuento infantil, de Adela Turín , con ilustraciones de Nella Bosnia, nos narra como, al casarse, Clementina soñaba con una vida llena de aventuras y descubrimientos.
Arturo le proporcionó una vida tranquila y sin sorpresas 
¿Quería aprender a tocar la flauta? Arturo le ofrecía amablemente un disco.

¿Quería pintar? Le regalaba un bonito cuadro.
¿Quería ir con él a Venecia? Le compraba un precioso jarrón de Murano.
Clementina carga con los regalos, agota sus posibilidades y se aburre a morir. Hasta el día en que decide vivir a su gusto, elegir por sí misma lo que le conviene.
Arturo, cuando encuentra la casa vacía, no entiende nada.

Os recomiendo su lectura, o la relectura en su caso, porque aún se necesitan obras sobre coeducación e igualdad, como ésta.

 Podéis leerlo entero en:

http://www.ceibal.edu.uy/UserFiles/P0001/File/arturo_clementinaI.pdf

viernes, 25 de octubre de 2013

LAS PENSIONES SON VIABLES


Artículo del economista Vicenç Navarro sobre las pensiones, aparecido en la revista digital "La Republicana" de este mes de octubre:

LAS PENSIONES SON VIABLES
VICENÇ NAVARRO

Graves errores metodológicos hechos por los economistas (y los medios de información y persuasión) liberales en sus diagnósticos del colapso de las pensiones.
Recientemente hemos visto una avalancha liberal que tiene como objetivo alarmar a la población haciéndole creer que las pensiones no son viables. La Comisión Europea, el Banco de España, el BBVA y el Partido Popular Europeo (del cual el PP español forma parte) han publicado informes y documentos que alertan a la población española de que hay que reducir las pensiones porque el sistema de Seguridad Social que las financia no es sostenible. En defensa de sus posturas presentan datos e información empírica que asumen que apoyan sus alarmas sobre las cuales basan sus recomendaciones. Todos estos documentos tienen errores graves que invalidan sus conclusiones, transformando tales documentos en manifiestos políticos en lugar de informes científicos. Veamos tales errores.

1. Asumir que la esperanza de vida mide los años que una persona vive
Tales documentos asumen erróneamente que el hecho de que la esperanza de vida promedio de España haya pasado de ser 76 años a 80 años en veinticinco años (1980-2005) quiere decir que el promedio español vive ahora cuatro años más.
Ello no es cierto. Hay que saber qué quiere decir esperanza de vida y cómo se calcula. Supongamos que España tuviera sólo dos habitantes. Uno, Pepito, que muere al día siguiente de nacer, y el otro, la Sra. María que tiene 80 años. La esperanza de vida promedio de España sería 0 años más 80 años, dividido entre dos, es decir, cuarenta años. Pero supongamos que en un país imaginario vecino, hay también dos ciudadanos, uno, Juan, que en lugar de morir al día siguiente de nacer, como Pepito en España, vive veinte años, y la otra persona es la Sra. Victoria que tiene también 80 años como la Sra. María. En este país imaginario, la esperanza promedio de vida es de 20 más 80, dividido entre dos, es decir 50 años, diez años más que en España. Ello no quiere decir (como constantemente se malinterpreta este dato) que el ciudadano promedio de aquel país viva diez años más que en España: lo que el dato dice es que hay diez años de vida más en el promedio de aquel colectivo de dos personas sin clarificar que ello se deba a que la Sra. Victoria viva diez años más que la Sra. María (lo cual no es cierto), o que sea Juan el que vive veinte años más que Pepito. Todos los documentos que favorecen la reducción de las pensiones concluyen que la Sra. María vive diez años más, lo cual, repito, no es así.
Lo que ha estado ocurriendo en España (y en Europa) es que la mortalidad infantil ha ido disminuyendo de una manera muy marcada, con lo cual la esperanza de vida ha ido aumentando, pasando de 76 años a 80 años. Ello no quiere decir, como habitualmente se asume, que el ciudadano español medio viva cuatro años más ahora que hace veinticinco años. La mortalidad por cada grupo etario ha ido descendiendo (incluyendo entre los ancianos), pero los años de vida que el ciudadano medio vive ahora no es de cuatro años más que en 1980. Calcular las pensiones en base a esta lectura  errónea de los datos penaliza a la población pues asume que la gente vive más años de lo que en realidad vive. 

2. Los promedios no son sensibles a las diferencias por clases sociales
Otro gran error es malinterpretar el significado de promedio Una persona se puede ahogar en un río que tiene como promedio sólo diez centímetros de profundidad. Tal río puede ir seco a lo largo de muchos kilómetros pero en algunas zonas éste puede tener tres metros de profundidad, y es ahí donde el lector se puede ahogar. Un promedio en sí no nos dice mucho si no sabemos también las variaciones del promedio.
Lo dicho tiene especial importancia en el cálculo de la esperanza de vida y en la estimación de la longevidad (los años que una persona vive). Las diferencias en longevidad por clase social son enormes. Así, la diferencia en los años de vida existente entre una persona perteneciente a la decila de renta más baja del país (los más pobres) y la decila superior (los más ricos) en España es nada menos que de diez años (ha leído bien, diez años). En EE.UU. son quince y en el promedio de los países de la UE-15 son siete. Estas diferencias en longevidad se deben a que el nivel de salud de la población depende, sobre todo, de la clase social a la cual se pertenece.

Un trabajador no cualificado (en paro frecuente durante más de cinco años) tiene, a los sesenta años, el nivel de salud que un banquero tiene a los setenta años. Este último sobrevivirá al primero diez años. Es profundamente injusto pedirle al primero que continúe trabajando dos (y algunos piden cinco) años más para pagar las pensiones del segundo que le sobrevivirá diez años. La insensibilidad hacia esta realidad mostrada por estos informes es abrumadora. Retrasar la edad de jubilación a toda la población trabajadora sin más, es una medida que perjudica a las clases populares para beneficiar a las clases de mayores rentas que viven más años. 

3. El error del argumento alarmista: el crecimiento del porcentaje del PIB gastado en pensiones es excesivo 
Este es uno de los errores metodológicos más importantes y frecuentes que aparece en el informe de la Comisión Europea, y que ha sido reproducido en gran número de artículos y editoriales. Tal argumento indica que el porcentaje del PIB en pensiones subirá de un 8,4% en el año 2007 a un 15,1% del PIB en el año 2060, un porcentaje que estos informes señalan como excesivo, pues la sociedad en el año 2060 no podrá absorber tales gastos pues restarán recursos necesarios para otras actividades, programas o servicios a la población no pensionista. El hecho de que el porcentaje de gasto en pensiones públicas alcanzará el 15,1% en el 2060 se considera una noticia alarmante que requiere una intervención ya ahora, disminuyendo los beneficios de los pensionistas.
En este argumento se ignora el impacto del crecimiento de la productividad sobre el PIB del año 2060. Supongamos que el crecimiento anual de la productividad es un 1,5%, un crecimiento que incluso el Banco de España admite como razonable. En este caso, el valor del PIB español será 2,23 veces mayor que el PIB del año 2007. Ello quiere decir que si consideramos el valor del PIB del año 2007 como 100, el del año 2060 será de 223. Pues bien, el número de recursos para los no pensionistas en el año 2007 fue de 100 menos 8,4 (8,4 es la cantidad que nos gastamos aquel año en pensionistas), es decir, 91,6. En el año 2060 los recursos a los pensionistas serán el 15,1% de 223, es decir 33, y para los no pensionistas será 223 menos 33, es decir, 192, una cantidad que es más del doble de la existente en el año 2007, 91,6. Debido al crecimiento de la productividad, en el año 2060 habrá más recursos para los no pensionistas que hoy, y ello a pesar de que el porcentaje del PIB dedicado a pensiones es superior en el año 2060 que en el 2007. Los que alarman innecesariamente a la población olvidan un hecho muy elemental.
Hace cincuenta años, España dedicaba a las pensiones sólo un 3% del PIB. Hoy es un 8%, más del doble que cincuenta años atrás. Y la sociedad tiene muchos más fondos para los no pensionistas de los que había entonces, aún cuando el porcentaje del PIB en pensiones sea mucho mayor ahora que entonces. Por cierto, ya hace cincuenta años, cuando España se gastaba un 3% del PIB en  pensiones, había voces liberales que decían que en cincuenta años se doblaría o triplicaría tal porcentaje, arruinando el país. Pues bien, estamos cincuenta años más tarde, y el país tiene más recursos para los no pensionistas que existían entonces, aún cuando el porcentaje del PIB dedicado a pensiones se ha doblado.

4. Se equivocan constantemente en sus proyecciones demográficas
Cualquier demógrafo que tenga un mínimo de rigor sabe las enormes dificultades en calcular cambios demográficos por periodos tan largos como cincuenta años. Y un buen ejemplo de ello es que los bancos y
las cajas publican cada diez años informes anunciando el colapso de las pensiones en diez años. La Caixa (en 1998), el BBVA (en 2005 y en 2007), el Banco Santander (en 1992 y en 1999), el Banco de España (en 1995, en 1999, en 2002 y en 2009) y una larga lista, han predicho el colapso (utilizando un término menos contundente) de las pensiones para diez o al máximo veinte años más tarde.

En defensa de sus proyecciones utilizan los mismos argumentos y los mismos datos (la Comisión Europea
utiliza prácticamente los mismos datos que publicó el informe de la Fundación de las Cajas en 2007). Y una
de las proyecciones más utilizadas es la de la evolución de la pirámide demográfica, indicando que el porcentaje de ancianos está creciendo muy rápidamente, y el de los jóvenes está bajando muy sustancialmente, ignorando que, en aquellos países que financian las pensiones a base de cotizaciones sociales como es el caso español, el punto clave no es el número de jóvenes y adultos por anciano, sino el número de cotizantes y la cantidad de cada cotización por beneficiario. Y tanto el uno como el otro están subiendo, el primero como consecuencia de la integración de la mujer al mercado de trabajo (si España
tuviera la tasa de participación de la mujer en el mercado de trabajo que tiene Suecia, habría tres millones
más de cotizantes a la seguridad social), y el segundo como consecuencia del aumento de la productividad
y de los salarios. Es más, toda la evidencia muestra que las familias españolas desearían tener más hijos
(dos por familia) que los que tienen ahora. El desarrollo de la sociedad y de los servicios de ayuda a las familias, como escuelas de infancia y servicios domiciliarios, permitiríael incremento de la fecundidad, una
de las más bajas del mundo. Hoy en Europa, los países nórdicos, con un amplio desarrollo del estado del
bienestar, tienen una fecundidad mucho mayor que en el Sur de Europa.

Dos últimas observaciones.  El hecho de que el rigor y credibilidad de tales documentos liberales
sea muy escaso no quiere decir que no tuviera que haber cambios en las pensiones, cambios distintos al retraso de la jubilación o disminución de sus beneficios que proponen los liberales. Contrariamente a lo que se dice constantemente, las pensiones, incluyendo las contributivas, son demasiado bajas, y ello como consecuencia de que los salarios son demasiado bajos (ver el excelente capítulo sobre las pensiones escrito por la profesora Camila Arza en el libro La Situación Social en España. Vol. III. Biblioteca Nueva. 2009).
Otro cambio que debiera ocurrir es la flexibilización de la edad de jubilación permitiendo que aquellas
personas (la mayoría profesionales) que desearan jubilarse más tarde pudieran hacerlo. La jubilación debiera
ser un derecho, no una obligación.
Debiera también prohibirse, como se ha hecho en varios países, la prejubilación utilizada por el mundo
empresarial para realizar cambios en sus plantillas, penalizando el sistema de seguridad social y al prejubilado, pues éste recibe una pensión menor. Tal prejubilación le supone a España un recorte de ingresos equivalente a un 6% del PIB
Una última observación es que el Estado debiera aumentar su aportación a las pensiones tal como lo hacen
otros países (como Dinamarca), en que las aportaciones procedentes de los impuestos generales son mucho
más intensas que en España. No hay nada sagrado en la Biblia económica que diga que las pensiones
tienen que pagarse a base de cotizaciones sociales. La popularidad de las pensiones (entre todos los grupos
etarios) es tal que puede justificarse tal medida que contaría con gran apoyo popular. España ya lo hizo con
la sanidad (que estuvo financiada por la Seguridad Social) y puede expandirlo a otras áreas.

martes, 18 de junio de 2013

LA VOZ DE ALFONSINA RESISTE EL PASO DEL TIEMPO


Tal Lao fue el pseudónimo con que Alfonsina Storni hizo sus primeros pinos como poetisa.
Argentina de adopción, pues nacida en Suiza (1892), llegó con cuatro años a la tierra de promisión, llevada  por sus padres, que huían de las estrecheces económicas a que se vieron reducidos tras un período de bonanza en su tierra natal.

"A los doce años escribo mi primer verso. Es de noche; mis familiares ausentes. Hablo en él de cementerios, de mi muerte. Lo doblo cuidadosamente y lo dejo debajo del velador, para que mi madre lo lea antes de acostarse. El resultado es esencialmente doloroso; a la mañana siguiente, tras una contestación mía levantisca, unos coscorrones frenéticos pretenden enseñarme que la vida es dulce. Desde entonces, los bolsillos de mis delantales, los corpiños de mis enaguas, están llenos de papeluchos borroneados que se me van muriendo como migas de pan"

La neurastenia y el alcoholismo de su padre, Alfonso Storni, la acompañó durante sus primeros años, y a la muerte de su progenitor "perdido en sus vapores" comenzó su duro trabajo.

Alfonsina Storni en su juventud

La madre,Paulina, abrió una escuela domiciliaria y después abrió el "Café Suizo" donde Alfonsina atendía las mesas y lavaba platos con sólo 10 años, pero el proyecto fracasó, y las mujeres hubieron de trabajar como costureras a domicilio, para, después, emplearse Alfonsina en una fábrica de gorras.
Pero la futura poetisa ("Me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo") quiso salir de ese ambiente, llevando a la realidad su sueño de ser actriz, y con sólo 15 años realizó una gira de un año en la compañía de José Tallavi.

Esta experiencia le puso en contacto con los dramaturgos clásicos y, a su regreso, escribió su primera obra de teatro.
Para entonces, su madre se había vuelto a casar, y Alfonsina decidió estudiar la carrera de maestra rural.
No quedaron en sus textos demasiadas huellas de esta experiencia, pero sobreabundan los elementos que permiten reconocer en ellas la sensibilidad de las maestras de su época; y éste es uno de los rasgos más delicados de su obra.

Inicia sus carrera docente al tiempo que publica sus primeros poemas, y a los veinte años, próxima a ser madre, llega a Buenos Aires, donde deambula en busca de trabajo en diversas oficinas, trabaja como cajera en una tienda, y consigue una cierta estabilidad con su trabajo como "corresponsal psicológica" en la Casa Freixas Hnos.

"Estoy encerrada en una oficina; me acuna una canción de teclas; las mamparas de madera se levantan como diques más allá de mi cabeza; barras de hielo refrigeran el aire a mis espaldas; el sol pasa por el techo pero no puedo verlo; bocanadas de asfalto caliente entran por los vanos y la campanilla del tranvía llama distante. Clavada en mi sillón, al lado de un horrible aparato para imprimir discos, dictando órdenes y correspondencia a la mecanógrafa, escribo mi primer libro de versos. Un pésimo libro de versos. ¡Dios te libre, amigo, de "La inquietud del rosal"! pero lo escribí para no morir".

Inicia en "La inquietud del rosal" una poesía en que expresa sus deseos como mujer y describe su condición de madre soltera sin ningún complejo.
Este libro no tuvo muy buena acogida, pero vino después una serie de obras, en prosa y en verso en que va mostrando su madurez literaria.

Dejó su trabajo a raíz de algunas críticas de sus jefes, que no veían bien que trabajase allí la escritora de un libro que rozaba los límites de la inmoralidad. 

Su prosa es feminista, ya que busca en ella la igualdad entre el hombre y la mujer, y además, posee una originalidad que cambió el sentido de las letras de Latinoamérica.

La poesía no daba para vivir, y hubo de buscar nuevo trabajo.



Cuando en 1917 es nombrada maestra directora del internado Marcos Paz, ya tiene numerosos amigos en el mundillo literario porteño. En la medida en que fue evolucionando, creciendo literariamente, también lo hizo la estimación intelectual que los integrantes de los diferentes círculos literarios sentían hacia ella, hasta descubrir un día que se hallaban ante una auténtica poeta.
En marzo de 1918, los nervios la obligaron a dejar su puesto de directora y volvió a entrar en los círculos literarios.

A lo largo de "El dulce daño" circula la historia espiritual femenina que parte de la comunión y frescura de la esperanza para concluir en el reclamo de la perdida pureza ("Que mis manos se vean bellamente cubiertas/por capullos de rosas y por rosas abiertas"); las metáforas insisten una y otra vez; sorprende la afirmación de lo corporal en todo el libro: tocar, beber, sentir... Las palabras se corporizan impetuosamente. El afán de sinceridad es perceptible: ("Hice el libro así: gimiendo, llorando, soñando, ay de mi").

Por entonces, Alfonsina trabaja en la escuela de niños débiles mentales del Parque Chacabuco como celadora, da clases de declamación y recitales en entidades populares y en las bibliotecas del Partido Socialista, colabora en diferentes revistas con poemas y artículos literarios e impartió conferencias en Buenos Aires y Montevideo.

Colaboradora de revistas como "Caras y caretas", "Nosotros", "Atlántida" o "La nota" y de periódicos como "La Nación", compartió la vida artística y cultural del grupo "Anaconda" (con Horacio Quiroga y Enrique Amorín), y obtuvo varios premios literarios.
Fue durante la década de 1930 cuando viajó a Europa y tomó contacto con Federico García Lorca y Ramón Gómez de la Serna, participando en el grupo "Signos" y en 1938 participó en el homenaje que la universidad de Montevideo rindió a a las tres grandes poetas americanas: Juana de Ibarbourou y Gabriela Mistral, junto con la propia Alfonsina.

Tres mujeres que pagaron, con la vida o la felicidad, su entrega a la poesía
Su condición de madre soltera no era aceptada por la sociedad de su época, pero ello no impidió el reconocimiento por sus valores literarios, siendo considerada como una de las mayores entre las escritoras y escritores de su tiempo, tras una trayectoria literaria que, desde el romanticismo, fue evolucionando hacia la vanguardia y el intimismo propio del Modernismo, siendo su rasgo más característico su feminismo combativo.


Entre sus obras más importantes podemos destacar:

  1. Dos farsas pirotécnicas. Buenos Aires: Cabaut. Teatro.
  2. La inquietud del rosal. Buenos Aires: Librería de La Facultad, 1916. Poesía.
  3. El dulce daño. Buenos Aires: Sociedad Cooperativa Editorial Limitada, 1918. Poesía.
  4. Irremediablemente. Buenos Aires: Sociedad Cooperativa Editorial Limitada, 1919. Poesía.
  5. Languidez. Buenos Aires: Sociedad Cooperativa Editorial Limitada, 1920. Poesía.
  6. Ocre. Buenos Aires: Babel, 1925. Poesía.
  7. Poemas de amor. Buenos Aires: Porter, 1926. Poesía.
  8. Mundo de siete pozos. Buenos Aires: Tor, 1934. Poesía.
  9. Mascarilla y trébol. Buenos Aires: Mercatali, Impr., 1938. Poesía.
  10. Entre un par de maletas a medio abrir y Las maneci. Buenos Aires: Ediciones Católicas Argentinas, Tall. Graf. De, 1939. Discurso/Conferencia.
  11. Teatro infantil. Buenos Aires: R.J. Roggero, 1950. Teatro.
  12. Cinco cartas y una golondrina. Buenos Aires: Inst. Amigos del Libro Argentino, 1959. Miscelánea.
  13. Obra poética completa. Poesías completas. Buenos Aires: Sela, 1968. Poesía.

En 1935 se le descubre un tumor en el pecho izquierdo, es operada, y su estado de ánimo la lleva a eludir a los viejos amigos.
Alfonsina se retrae y apenas sale a la calle. vive sus últimos años atemorizada por la muerte.
El suicidio de Horacio Quiroga, en 1937, la impresiona vivamente y, a la vez, funciona como una anticipación.

Publica sus últimos poemas en "La Nación". Tres días antes de su muerte, acosada por el dolor, envía, desde una pensión solitaria de Mar del Plata, su soneto "Voy a dormir". Luego, una noche, se interna en el mar. Su cuerpo es rescatado a la mañana siguiente, la misma en que su último poema sale publicado.
Fue el martes, 25 de octubre de 1938.

En su memoria, Ariel Ramírez y Félix Luna compusieron esta canción, que tantas veces habremos oído de labios de Mercedes Sosa:

Por la blanda arena
Que lame el mar
Su pequeña huella
No vuelve más
Un sendero solo
De pena y silencio llegó
Hasta el agua profunda
Un sendero solo
De penas mudas llegó
Hasta la espuma.
Sabe Dios qué angustia
Te acompañó
Qué dolores viejos
Calló tu voz
Para recostarte
Arrullada en el canto
De las caracolas marinas
La canción que canta
En el fondo oscuro del mar


La caracola.
Te vas Alfonsina
Con tu soledad
¿Qué poemas nuevos
Fuiste a buscar?
Una voz antigua
De viento y de sal
Te requiebra el alma
Y la está llevando
Y te vas hacia allá


Como en sueños
Dormida, Alfonsina
Vestida de mar.
Cinco sirenitas
Te llevarán
Por caminos de algas
Y de coral
Y fosforescentes
Caballos marinos harán


Una ronda a tu lado
Y los habitantes
Del agua van a jugar
Pronto a tu lado.
Bájame la lámpara
Un poco más
Déjame que duerma
Nodriza, en paz
Y si llama él
No le digas que estoy
Dile que Alfonsina no vuelve
Y si llama él
No le digas nunca que estoy
Di que me he ido.
Te vas Alfonsina
Con tu soledad
¿Qué poemas nuevos
Fuiste a buscar?
Una voz antigua
De viento y de sal
Te requiebra el alma
Y la está llevando
Y te vas hacia allá
Como en sueños
Dormida, Alfonsina
Vestida de mar.


Monumento a Alfonsina Storni